Te sientes frustrado/a con el AcroYoga. Vas a una Jam y haces siempre las mismas posturas y lavadoras. Vas a clase pero se te olvida en seguida lo que has aprendido. Te gustaría avanzar más pero estás atascado/a y no sabes por dónde continuar…
¿Te suena?
Es posible que estés cometiendo (sin darte cuenta) alguno de estos errores que te llevan a no progresar en tu práctica. Algunos son errores que yo misma he cometido y en los que sigo cayendo a veces, y otros son algunos que he ido observando repetidamente a lo largo de los años en muchas personas. ¿Añadirías alguno más? ¡Déjalo en los comentarios!
Empecemos diciendo que (para mi) toda práctica de AcroYoga debería ser consciente, divertida, respetuosa y gratificante. Hacer AcroYoga debería hacerte sentir pleno/a, no frustrado/a. El AcroYoga debería ser un camino de autoconocimiento, colaboración y conexión, nunca de competición. No voy a entrar a debatir qué es una “practica avanzada” o qué significa “progresar en tu práctica”. Pero igual te puedo dar unas ideas si quieres hacer que tu AcroYoga sea más rico, más satisfactorio, y sentir que hay un progreso en tus capacidades y habilidades técnicas (y humanas).
1. Le dices que sí a todo
Haces AcroYoga… y surf, escalada, patinas, juegas a pádel, la liguilla de fútbol con los amigos y vas al monte todos los domingos. Además está el trabajo, la familia, los demás amigos (los que no hacen AcroYoga -todavía-), sacar a pasear al perro, y además te has apuntado a clases de guitarra, a un curso de ganchillo y a un máster en una universidad a distancia.
Estás disperso/a, “como mantequilla untada sobre demasiado pan”, que le decía Bilbo a Gandalf en “La Comunidad del Anillo”.
No me malinterpretes: está GENIAL hacer cosas. De hecho hacer otros deportes y tener otros hobbies es beneficioso para tu práctica de AcroYoga (mira el punto 7). Pero el día tiene 24 horas, y lo que decides hacer con tu tiempo es un reflejo de aquello que es más importante para ti.
Si te encanta el AcroYoga y te gustaría hacer más, pero sientes que no progresas y que siempre haces lo mismo y te acabas frustrando, tal vez sea porque no le estás dedicando suficiente espacio en tu vida. Si quieres dejar de sentirte así, tendrás que tomar alguna decisión difícil y decir que no a otras cosas, para así poder comprometerte con el AcroYoga.
Para mantener ese compromiso firme te puede ayudar fijar en tu mente la emoción que sientes al practicar AcroYoga, la sensación de conexión, de entusiasmo, o lo que sea que te aporta el AcroYoga. Por otro lado, decirle a algunas personas cercanas lo que quieres conseguir te puede ayudar a sentirte más responsable con ese compromiso que te has propuesto.
(Si hacer AcroYoga de vez en cuando y repetir aquello que conoces ya te resulta divertido y gratificante y no necesitas más, ¡perfecto!).
2. No tienes un plan o unos objetivos claros
Tienes poco tiempo libre, tienes pocas oportunidades para juntarte con gente que hace AcroYoga… y cuando se alinean los astros y estás en una Jam, con un grupo de amigos con los que conectas genial… no sabéis qué hacer.
Si te pasa esto a menudo, y es algo que te frustra, puede que sea una buena idea dedicar un tiempo a pensar 2 o 3 cosas en las que te interesa trabajar ANTES de ir a la Jam. También es importante que reflexiones sobre cuál es la dirección general o las áreas en la que te gustaría avanzar. Queremos que el entrenamiento sea fructífero a la vez que divertido.
Te puede ayudar mantener un cuaderno (o un archivo en alguna aplicación del móvil) donde ir apuntando las cosas que quieres trabajar o probar. Puedes coger ideas e inspiración de muchos sitios:
- material de las clases y talleres a los que asistas – es interesante tener videos y apuntes de lo que has aprendido en las clases para poder seguir practicándolo;
- webs con guías y videotutoriales de AcroYoga – en la página de recursos tienes algunas;
- cuentas de Instagram o YouTube – puedes guardar las publicaciones y vídeos en una o varias colecciones o listas de reproducción para poder acceder a ellos más fácilmente;
- recursos como la aplicación de Acrodicted o la baraja de cartas Moonkey Pills – puedes generar secuencias de posturas de forma aleatoria, creando flows únicos y desafiantes.
También es muy interesante dejar un tiempo dentro de tu práctica de AcroYoga para improvisar, investigar, que surja la inspiración y crear tus propios flows y movimientos. Si no sabes qué hacer, juega, haz un poco el mono, explora, busca nuevos caminos… y déjate sorprender.
3. No practicas lo suficiente las cosas que ya “sabes”
A menudo solo pensamos en avanzar, avanzar, avanzar. Queremos hacer más: más lavadoras, más trucos, más rápido, más alto, más difícil… Tienes una lista y vas tachando hasta hacer bingo. Sin embargo, ya te has olvidado de la mitad de las lavadoras que “has sacado”, y la otra mitad las haces a trompicones.
Repetir, refinar, integrar lo que ya sabes te da fuerza, confianza y finura. Hacer la misma lavadora con otra base o voladora. Practicar el “lado malo”. Cambiar de rol. Practicar con los ojos cerrados o a cámara lenta.
Esto es lo que va a hacer que seas más fuerte y estable, y que verdaderamente “entiendas” algo, y que progreses más rápidamente cuando quieras aprender algo nuevo.
Además, es una buena idea incluir como parte de tu práctica posturas básicas, que harán que tus cimientos acroyogis sean mucho más sólidos: “long holds” o mantener una postura por largo tiempo (2 o 3 minutos), quitar puntos de apoyo, buscar hacer entradas y salidas más fluidas, calibrar los rangos de movimiento de base o voladora en las posturas, etc.
4. Solo vas a Jams… o solo vas a clases
Las Jams y las clases son como las dos caras de una moneda. Las clases son necesarias para aprender la estructura, la técnica, las bases y fundamentos. Las Jams para practicar y practicar tantas veces como necesites o quieras.
Normalmente, tal y como están estructuradas casi todas las clases (o todas a las que yo he ido), no hay tiempo para repetir demasiadas veces cada ejercicio. Además, muchas veces en cada clase se aprenden figuras o flows diferentes. Cuando han pasado un par de meses, lo más normal si solo has ido a clases es que no te acuerdes de lo que viste los primeros días.
Es necesario practicar fuera de las clases (podría decir que es como “hacer deberes”, pero en realidad es más “quedar con los amigos para jugar”) para recordar, afianzar y sentir que avanzas.
Si por el contrario solo vas a Jams, dependes de ser autodidacta, pudiendo caer en errores, coger vicios, o dependes de lo que otras personas te quieran enseñar. Y a (casi) todos en una Jam nos gusta compartir lo que sabemos, pero normalmente vamos a jugar y divertirnos, no a estar todo el tiempo enseñando a otros. Recuerda que las Jams no son clases, son espacios de encuentro, así que puede pasar que vayas a una Jam y no haya nadie que pueda enseñarte cosas nuevas o corregirte.
Lo ideal es un equilibrio entre las clases (ya sean de forma regular o talleres intensivos de vez en cuando) y las Jams o sesiones de entrenamiento libre.
5. No usas spotter
Todos pasamos por momentos en los que dependemos más del spotter y momentos en los que podemos (y/o queremos) trabajar sin cuidador. Como normal general, mi recomendación va a ser trabajar siempre con spotter.
Por un lado, está la parte obvia de realizar una práctica segura. La persona cuidadora es por definición la encargada de que nadie se haga daño, de evitar caídas y de “echar una mano” cuando algo se atasca o no sale. Trabajar con spotter te permite “arriesgarte” un poquito más, quitar miedos que te bloquean y te impiden avanzar y lo más importante, evitar accidentes.
Pero además, un buen spotter te va a ayudar a progresar en otros aspectos. Ser un grupo de tres (o cuatro) te ayuda a balancear las discusiones, a tener un punto de vista externo a la hora de identificar un problema o diagnosticar qué es lo que está fallando. La persona cuidadora se convierte así en un “coach”.
También de este modo, será más fácil (y divertido) cambiar de rol y descansar cuando lo necesites.
¿Y si somos una pareja y no tenemos la posibilidad de trabajar con una tercera persona? En este caso os animaría a trabajar mucho las bases y fundamentos (punto 3), grabaros mucho (punto 6), e ir a Jams (punto 4) siempre que podáis para poder interactuar con otras personas.
6. Nunca te grabas en vídeo
Es cierto que hoy en día tal vez el problema sea el opuesto: grabarse TODO.
Y es cierto que es mucho más importante poner la consciencia en las sensaciones internas, más que las apariencias externas (yo siempre aconsejo no entrenar con espejos).
Pero llega un punto donde crees que estás haciendo una cosa, y tal vez estés haciendo otra. Donde algo falla y no sabes por qué. Donde la base dice a la voladora: “¡Estás haciendo A!”. Y la voladora responde: “¡No, estoy haciendo B!”. Y no tenéis forma de saber quién tiene razón (una pista, tanto la base como la voladora tienen razón).
Cuando estés haciendo una sesión de entrenamiento “más seria”, estés intentando descifrar algún movimiento nuevo, o en medio de un proceso creativo, o simplemente, te encuentres atascado/a, es increíblemente útil grabarse en vídeo para detectar errores o áreas de mejora.
Obviamente, sólo por grabarte no conseguirás progresar, debes ser capaz de analizarlo y descubrir qué debe corregirse.
A tener en cuenta: cuando vayas a grabarte y haya más personas, asegúrate de que no salen en el encuadre o que no les importa aparecer. Además vigila dónde colocas el móvil, cámara o trípode, para que no interfiera en la práctica de las demás personas. No subas contenido multimedia a redes sociales sin el permiso de las personas que aparecen en las imágenes.
7. Crees que sólo con practicar mucho AcroYoga es suficiente
A veces, a pesar de ir a todas las Jams y clases a las que puedes, llega un punto en el que te sientes atascado/a y que no progresas. Esto puede deberse a diferentes motivos (por ejemplo el punto 2 o el 3, o caer en lesiones recurrentes), pero si ninguno de los anteriores puntos te resuena, tal vez sea el momento de buscar fuera del AcroYoga.
A veces necesitas salir del AcroYoga para avanzar. Hay muchísimas otras cosas que puedes hacer para cuidar tu cuerpo y tu mente que te van a ayudar. En el artículo “AcroYoga para uno” tenías algunas ideas. En general, practicar yoga, ejercicios de tonificación, fuerza y flexibilidad, practicar handstands (pinos o invertidas), practicar algún top de meditación, aprender a comunicarte mejor… son algunas de las “asignaturas optativas” que puedes hacer si quieres mejorar tu práctica de AcroYoga.
Y uno que NO es un problema
No tienes con quién practicar (o crees que no)
Muchas veces creemos que no avanzamos en nuestra práctica de AcroYoga porque no tenemos una pareja fija de práctica. Y en mi opinión, este no debería ser un motivo.
Por supuesto, tener una pareja fija facilita ciertas cosas, e incluso te hace avanzar más rápido en algunos momentos. Pero aprender a practicar con muchas personas diferentes y a encontrar gente con quien practicar estés donde estés, hará que tu práctica sea mucho más rica y que con el tiempo, disfrutes mucho más del AcroYoga.
Si sigues pensando que éste es el motivo por el cual estás atascado/a y no avanzas, te interesa el próximo artículo: “Cómo conseguir pareja de AcroYoga”.
(PD: recuerda que el AcroYoga es un deporte de 3, no de 2!)
